Nora Catelli-
NORA CATELLI 14 SEP 2002 - el paisla traduzione su Archivio Bolaño
En Amberes, escrita en 1980 y publicada ahora en España, se encuentran algunas de las claves literarias del escritor chileno: lo fragmentario de la narrativa y el motivo del doble. El autor muestra ya aquí su facilidad de encontrar y desarrollar argumentos.
En la obra de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953), la impresión de facilidad es nítida, casi indiscutible. Donde tantos colegas suyos se esfuerzan en armar una trama apenas convincente para a continuación persuadir (y persuadirse) de que el resultado no muestra debilidad argumental sino reticencia ontológica, Bolaño no parece tener ninguna dificultad en encontrar y desarrollar argumentos. Y lo hace de una manera tan fluida que engañosamente podría tomarse como natural. Una manera, no obstante, en absoluto decimonónica: ni su destreza es ingenua, ni su utilización de los recursos autocomplaciente. De hecho, puede decirse que Bolaño ha construido un sistema tan sencillo como férreo de hacer ficción.
Dentro de este sistema, ¿cómo enfocar Amberes, novela escrita en 1980 pero publicada 22 años más tarde? En la página 54 lo sugiere la propia voz del narrador. Cabe leerla como una 'respiración inmadura en donde aún es dable encontrar asombro, juego, perversión, pureza': es la novela donde, a partir de una proverbial búsqueda de muchacha pelirroja y misteriosa, con crimen incluido y retorcida sordidez barcelonesa de carretera de Casteldefells en otoño, se puso en marcha, de manera elíptica, alusiva, fragmentaria, el laboratorio de Bolaño. En Amberes hay una voluntad de trabajar con lo fragmentario de la tradición narrativa; da la impresión de que la elaboración tiene que ver con un lirismo del que el narrador no quiere desprenderse.
