Felipe Ríos Baeza -
21 giugno 2012
El caleidoscopio observado: Prosa de otoño en Gerona, de Roberto Bolaño.
El ensayista y narrador chileno Felipe Ríos Baeza (Santiago, 1981) nos presenta un texto en torno a “Prosa de otoño en Gerona”, de Roberto Bolaño (1953-2003), es uno de los autores de culto de la narrativa contemporánea en lengua española. Ríos Baeza es Doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Barcelona.
El caleidoscopio observado: Prosa de otoño en Gerona, de Roberto Bolaño.
0. Intro: Trazos iniciales
La sección Prosa de otoño en Gerona del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) aparece publicada por primera vez en el libro Fragmentos de una universidad desconocida (Gráficas del Tajo, 1992); luego incorporada a su poemario Tres (El Acantilado, 2000); para finalmente constituir una de las columnas vertebrales de La universidad desconocida (Anagrama, 2007), ese testimonio póstumo que pretendía, con la voluntad de su esposa, Carolina López, recoger la totalidad de su producción poética. Esta breve perspectiva de publicaciones intermitentes bastará para mostrar el recorrido oblicuo que ha tenido el género lírico en la literatura de Bolaño, una fracción asumida, por la academia y por gran parte de la crítica, como suplemento de su narrativa[1], como mero registro biográfico o como el ejercicio de un adolescente precoz que jugó, en un minuto, a configurar movimientos poéticos delirantes en un México precisamente delirante: el de finales de los años 70.
Es sabido que en sus comienzos como escritor, Bolaño ensayó poemas a dos manos y probó variadas modulaciones para esos textos embrionarios que formarían luego volúmenes variopintos como Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego(1976). También es sabido que, en un momento dado (tras la publicación de La pista de hielo, en 1993), la apuesta definitiva, de doble o nada, se jugará en las casillas de la narrativa, quedando su poesía en un evidente segundo plano —hasta el año 2000, cuando se edita (y reedita) una selección de sus versos bajo los títulos de Tres y Los perros románticos (Lumen, 2000)—. Con lo dicho, si hubiese que determinar pronto una afirmación inicial para este trabajo, podría argumentarse que lo intermitente y fragmentaria que resulta la visibilidad de su poesía en el marco general de su literatura se convertirá en una característica temprana de su propia poética. Los libros de poemas no parecen tener un deseo de unidad tan férreo como sus novelas o volúmenes de cuentos (a excepción del libro Amberes aunque, como se verá, en el año 2007 será considerado “prosa poética”, a falta de mejor término, e incluido en La universidad desconocida). Sin aventurar el calificativo de azaroso, mas sí fragmentario, el encuentro de los distintos textos en sus libros de poesía responderá más a una recopilación, a la manera de un caleidoscopio, y no tanto a un proyecto de escritura trazado de antemano [2].